vendredi 8 août 2008

Marigña

El hambre, ese mismo hambre que no la dejaba dormir era el que la hacia soñar con el viaje que se acercaba cada vez mas.

Cuando se subieron al barco Marigña y Parin no tenia mas que una bolsa con algunas ropas, y el boleto de compra de las tierras que los esperaban del otro lado del oceano. Pero lo mas grande que tenian era la esperanza que no paraba de patear en la panza de Marigña como si supiera lo que estaba pasando.

Era el primer hijo de esa pareja joven que salian a buscar lo que en Piamonte no habia para ellos, comida trabajo, un porvenir... con la venta de las 4 vacas y la casita que tenian en Piamonte se habian comprado 330 hectareas en "Las colonias", en algun lugar que en sus sueños se les hacia el paraiso, pero del que en realidad no sabian nada.

Marigña se hizo amiga en el barco de una pelirroja, un poco mas joven que ella, que venia a Buenos Aires a casarse. Un señor mayor (de unos 35 años) se habia puesto en contacto con su familia por correspondencia, a traves de un primo lejano qu ehabia emigrado a Argentina. Sus padres habian recibido muy a gusto el dinero que este hombre les mando a cambio de que mandaran a Esther.

Al llegar al puerto de Buenos Aires Parin dejo a Marigña junto a Esther, y fue a comprar un carro con dos caballos para emprender el viaje que los llevaria a su "tierra prometida". Cuando volvio encontro a Marignña llorando. El señor que habia venido a buscar a Esther, al verla empezo a los gritos en medio del gentio que se habia reunido en el puerto, entre los que llegaban, los que estaban para recibirlos y los que buscaban hacerse de algunos pesos timando a los inocentes recien llegados: - Pintiriquiada no la quiero!!!; gritaba el hombre al ver a la pelirroja llena de pecas que no habia visto en la foto que le habian mandado.
Al oir los gritos otro hombre que estaba en el puerto quien sabe para que, dijo - a mi me va aservir igual; y se llevo a Esther casi de los pelos y a los empujones; La pobre Marigña lloraba pensando en el desino de la pobre.

El viaje era largo, larguisimo y mas aun para una embarazada a punto de parir... la segunda noche que pasaron el el carro, Parin queria seguir adelante porque estaba seguro de estar muy cerca del lugar donde los esperaban sus tierras, pero Marigña no podia mas, los dolores no la dejaban respirar y decidieron pasar la noche bajo el carro.

Alli, bajo el carro, en medio de una noche templada de mayo nacio Rosa Gianninetto, la primogenita, la que tendria el honor de haber nacido, sin saberlo, ya en sus tierras. Habian llegado.

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